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Las 20 mejores películas bélicas (de guerra) de todos los tiempos

Repasamos y rememoramos algunas de nuestras películas de guerra preferidas de todos los tiempos.

Hay pocos géneros más prolíficos y honestos que el género bélico. Durante años y tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, las producciones centradas en el combate fueron el ojito derecho de Hollywood, mostrándonos historias sobre victoria, héroes intachables y países que luchaban contra la opresión. El género que el más profano de los ojos y los espectadores puede confundir con un canto patriótico y propagandístico -ecos de una digestión de conceptos mal hecha- esconde en su interior crudas narraciones sobre la dura carga del superviviente, la dificultad de ser honesto en tiempos de trincheras o la imposibilidad de volver a ser el mismo que se fue tras partir al combate.

En Vandal Random seleccionamos veinte películas que a nuestro juicio cambiaron la forma de hacer cine en el género, marcaron a toda una generación o consiguieron que el espectador comprendiese el séptimo arte de otra forma completamente distinta a la concepción previa a su visualización. No nos hemos ceñido a un conflicto o una serie de clichés concretos: hemos querido hacer una lista tan amplia y heterogénea como nos ha sido posible, dejando por el camino algunos films que podrían haber entrado perfectamente en la selección pero que se han quedado fuera por poco.

La delgada línea roja

La delgada línea roja (1998)

Terrence Malick (Malas tierras, El árbol de la vida) es uno de los mejores cineastas de la historia del medio. Sus películas, de marcado carácter telúrico y panteísta, juegan con la importancia relativa de los hechos del ser humano dentro del inexorable devenir del tiempo. Cuando anunció que volvía a rodar una película tras años inactivo, y que esta versaría sobre los horrores de la guerra, no fueron pocos los actores que acudieron a su llamada. La delgada línea roja, que cuenta con un reparto insuperable conformado por Sean Penn, John Cusak, James Caviezel, Nick Nolte, Adrien Brody, Woody Harrelson, George Clooney y Ben Chaplin, nos lleva al 1942 y narra la cruenta batalla librada en la isla de Guadalcanal, en pleno Pacífico sur y considerada como una de las batallas más sangrientas y duras de toda la Segunda Guerra Mundial.

El film nos contará el particular periplo de una compañía de soldados norteamericanos entre la espesa jungla, mientras combaten contra las legiones de infantería japonesa, el clima y sus propios miedos. Es quizás la obra más redonda de Terrence Malick, que nos explica la particular tortura de unos hombres que han conocido el mismo infierno en el más tentador y hermoso de los paraísos. Muchos no la consideran una película bélica al uso -los tiros y las explosiones son lo de menos-, y pese a que no son pocos sus detractores -que critican su ritmo plomizo o su dificultosa narración-, presenta una enjundia dramática sin igual y atesora algunas de las secuencias más hermosas del cine reciente -en parte por una intachable banda sonora a cargo de Hans Zimmer-. Una película imprescindible.

Salvar al soldado Ryan

Salvar al soldado Ryan (1998)

1998 nos trajo dos grandes obras bélicas. Si ya os hemos hablado de La delgada línea roja de Terrence Malick, es inevitable hacerlo sobre una de las mejores cintas de Steven Spielberg (Parque Jurásico, La lista de Schindler). Salvar al Soldado Ryan ayudó al público de toda una generación a conocer la faceta más cruda, descarnada y horrible de la guerra, así como a comprender los sacrificios que se hicieron por parte del mundo libre para erradicar la peligrosa amenaza nazi. La película, que cuenta Tom Hanks, Edwards Burns y Tom Sizemore encabezando un cartel en el que se contaba con Matt Damon como objeto de deseo y rescate, nos narraba la particular partida de búsqueda centrada en James Ryan, el único hermano superviviente de una familia que entregó a todos sus hijos al conflicto como la más dura de las ofrendas.

Podríamos entrar en lo ñoño y patriótico que resulta a veces el guión de Robert Rodat -que más tarde escribiría El Patriota-, pero lo cierto es que sus primeros quince minutos, aquellos que nos presentan el desembarco aliado en las playas de Normandía, siguen suponiendo el hito del género y una de las secuencias más vibrantes de las últimas décadas en el ámbito cinematográfico. Salvar al soldado Ryan es una cinta cuya importancia está fuera de toda duda y que nos invita a pensar en la importancia

Johnny cogió su fusil

Johnny cogió su fusil (1971)

La gesta bélica siempre es agradable de ver -cuando acaba en buen término-, pues proporciona valor y alimenta los corazones cuando los tiempos son oscuros y triste. En su filmación, aséptica y controlada, ofrece esperanza. Pero, ¿qué hay de las horribles consecuencias que puede acarrear la guerra en sus víctimas? ¿Qué del soldado que no puede volver a ser el mismo tras su participación en ella? Dalton Trumbo, guionista de films como Orgullo de Estirpe, Espartaco y Papillon -y uno de los integrantes de la llamada ‘lista negra de Hollywood’ por sus vínculos comunistas e ideas políticas-, rubricó una de las películas más influyentes y únicas de la historia del cine, basada a su vez en una novela que él mismo publicó. Trasladándonos a la Primera Guerra Mundial, Johnny cogió su fusil cuenta la historia de un soldado -interpretado por Timothy Bottoms- que se queda gravemente herido, mutilado y absolutamente privado de cualquier sentido.

Postrado en una cama, todos los responsables del hospital en el que lo atienden lo dan por muerto debido a su estado vegetal, pero en su cabeza continua con consciencia y vida, reflejándonos una angustiosa existencia. Filmada en blanco y negro, y narrada con maestría a través de una voz en off, Johnny cogió su fusil retrata las duras e intangibles secuelas de la Gran Guerra, presentándonos un oscuro y anónimo desenlace.

Black Hawk Derribado

Black Hawk Derribado (2001)

A comienzos de los años 90, Somalia, país localizado en el llamado Cuerno de África, lidiaba con una hambruna de proporciones bíblicas. Los Señores de la Guerra, una milicia paramilitar de gran poder, estaban interceptando la comida y las ayudas destinadas a los refugiados y más necesitados e interfiriendo en el correcto gobierno del país. La ONU, sobrepasada, decide pedir ayuda; los Estados Unidos, en aquella época bajo el gobierno de Bill Clinton, responden. Basado en la novela homónima de Mark Bowden, Black Hawk Derribado es considerada la mejor película bélica moderna por múltiples expertos en la materia, así como un fiel retrato de cómo se libran las guerras en nuestros días.

Dirigida por Ridley Scott (Alien, Blade Runner) y protagonizada por Josh Harnett, Eric Bana, Ewan McGregor, Tom Sizemore y Tom Hardy -prestad atención al reparto de esta película, que incluye nombres como Nicolaj Coster Waldau, Orlando Bloom o Ty Burrell-, cuenta la fallida operación de extracción de una serie de lugartenientes en la capital del país, Mogadiscio, que acabó con 160 soldados de élite de los Estados Unidos atrapados en sus peligrosas calles y con dos helicópteros Black Hawk derribados. Centrada en las vivencias del sargento de los Rangers, Eversmann, la cinta nos narra los ímprobos esfuerzos de los militares por salir con vida de la zona, rescatar a sus compañeros e intentar salvaguardar la misión luego de que todo se venga abajo. Black Hawk Derribado ofrece un relato bélico casi documentalista -que hemos tardado en ver de nuevo en el cine hasta la llegada de El único superviviente-, creíble y verdadero, sin adornos ni artificios.

Doce en el patíbulo

Doce en el patíbulo (1967)

Doce en el patíbulo hace suya una de las grandes máximas del género bélico: en tiempos desesperados, medidas desesperadas. Dirigida por Robert Aldrich (¿Qué fue de Baby Jane?, El vuelo del Fénix), la película se centra en las aventuras de un grupo de incorregibles presos a los que se les concede una oportunidad de ser libres si consiguen tomar por el asalto una inexpugnable fortaleza nazi. Con un reparto encabezado por Ernest Borgnine, Donald Sutherland, Charles Bronson y Lee Marvin, la cinta no se tomaba demasiado en serio, ofreciendo humor, drama y acción a partes iguales, pero sin caer en la parodia o en la paroxismo más absoluto -como sí hacían otras dos joyas, como 1941 y Los violentos de Kelly-, sobre todo cuando se trata de relatar las vivencias de un grupo de soldados aliados atrapados entre las legiones nazis. Doce en el patíbulo tiene en su haber alguna que otra secuencia muy inspirada, diálogos con especial enjundia y un sentimiento de honor entre ladrones que ha sido replicado hasta la saciedad en producciones más recientes, como Escuadrón suicida o ciertos capítulos de la más reciente Juego de tronos.

Lazos de guerra

Lazos de guerra (2004)

Si bien estamos a la orden del día en conflictos como la Segunda Guerra Mundial o Vietnam, es raro ver cómo el cine trata ciertas contiendas de gran valor político y social como las acaecidas en Corea y que acabaron por dividir el país en dos. En 2004, el cineasta coreano Je-gyu Kang nos relató en Lazos de guerra la historia de Jin-tae (Dong-gun Jang), un humilde zapatero cuyo único objetivo en la vida es ofrecerle a su hermano Jin-seok (Bin Won) la posibilidad de estudiar en la universidad. Desgraciadamente, la guerra les toca de cerca cuando las tropas comunistas comienzan a avanzar hacia la capital de Seúl, ciudad en la que residen. Obligándonos a participar en el frente y destrozando con ello sus esperanzas de futuro, Jin-tae jura proteger a su hermano ante cualquier adversidad.

Por si esto fuera poco, la cinta pronto toma un nuevo giro dramático cuando, por azares del destino y la entrada del ejército chino en la contienda, ambos hermanos se ven separados y forzados a combatir en bandos contrarios. Lazos de guerra es una de las mejores películas sobre la Guerra de Corea jamás rodadas y todo un fenómeno en su país de origen.

El cazador

El cazador (1978)

El cazador de Michael Cimino (Manhattan Sur, La puerta del cielo) es una de esas películas que son capaces de marcarse a fuego dentro de la mente del espectador la primera vez que se muestra ante sus ojos y que sirve como epítome a la propia historia que nos narra. Considera una de las mejores cintas de todos los tiempos, El cazador nos cuenta cómo la guerra de Vietnam impacta y destroza las vidas de una serie de habitantes de un pequeño pueblo industrial en Pennsylvania (Estados Unidos). Desoladora y dividida en tres grandes actos, Cimino perfila un retrato tangible y creíble de los hombres que lucharon en las junglas y campos de aquel remoto país en su lucha contra los comunistas, mostrándonos uno de los momentos más oscuros del género cuando los obligan en un campamento de prisioneros del Vietcong a jugar a la ruleta rusa. Una obra imprescindible protagonizada por unos Robert de Niro y Christopher Walken en estado de gracia.

Senderos de gloria

Senderos de gloria (1957)

Las trincheras de la Primera Guerra Mundial fueron el telón de fondo perfecto para la excelsa adaptación por parte de Stanley Kubrick (2001, El resplandor) de la novela de Humphrey Cobb Senderos de gloria. De título homónimo e interpretada por Kirk Douglas, Ralph Meeker y Adoplhe Menjou, el film nos cuenta la historia de tres soldados acusados al azar por crímenes de guerra y sentenciados a morir fusilados por un acto de cobardía en las trincheras. Rodado en 35mm y en un exquisito blanco y negro, -con una fotografía que supuso el hito en la carrera del alemán George Krause-, el film hacía hincapié en el lado más antibelicista del libro original, ofreciéndonos una perspectiva humana de las locuras y desvaríos estratégicos que llevaron al ejército francés a cometer ataques suicidas contras las posiciones alemanas en Ant Hill durante 1916.

Su producción y gestación daría para otro artículo, pues el guión fue pasando de estudio en estudio y de mano en mano hasta que, tras las presiones del propio Kirk Douglas y un exiguo presupuesto de United Artist, se rodó. Su importancia y trascendencia es tal que, además de ser objeto de estudio en múltiples universidades y ser de obligado visionado en muchos institutos, es uno de las pocas películas consideradas como "cultural, histórica y estéticamente significativa" por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, siendo seleccionada para su preservación de cara a las generaciones venideras en el National Film Registry.

La chaqueta metálica

La chaqueta metálica (1987)

Si hay algo que se puede destacar de la filmografía de Stanley Kubrick, es su capacidad para sorprender y adaptarse a los más variados géneros. La chaqueta metálica responde y se adapta al bélico, pero en su interior esconde algo más. Desarrolla a la perfección al ser humano como herramienta y máquina de matar, demostrándonos la importancia de la destructiva instrucción que se hace antes de partir. El film relata el proceso de preparación de los reclutas en el campo de entrenamiento -algo que no sería la mitad de impactante sin la dureza y ácida lengua del sargento Hartman interpretado por R.Lee Ermey- sin constricciones, dilatándose incluso en las secuencias más incómodas en relación a los reclutas para luego trasladarnos a la crudeza de la guerra y el campo de batalla localizado en Vietnam entre llamas y ruinas.

La chaqueta metálica -que recordamos está basada en una recomendable novela de Gustav Hasford- viene a constatar las incuestionables capacidades de Kubrick para crear atmósferas y con ellas, narrar la situación de ese pelotón de marines que pasa de la seguridad del hogar a la primera línea de combate en la ofensiva de Tet. Sus minutos finales -fuera de la palabrería malsonante de Ermey-, son el epítome perfecto de aquello en lo que el hombre se puede convertir ataviado con un rifle en la mano.

Cuando éramos soldados

Cuando éramos soldados (2002)

En 2002, el productor y escritor Randall Wallace -autor de los libretos de Braveheart, Pearl Harbor y El hombre de la máscara de hierro- y Mel Gibson, decidieron llevar a buen puerto el libro del periodista de guerra Joseph L. Galloway, Cuando éramos soldados, que recoge las vivencias de un grupo de soldados en los albores de la guerra de Vietnam. Reflejando las desventuras del Primer Batallón del Séptimo Regimiento de Caballería de los Estados Unidos en su desembarco en el valle de La Drang en 1965, el film se centra en la visión del teniente coronel Hal Moore -Mel Gibson- y su problemática sobre el terreno. La película refleja la importancia de los helicópteros en este tipo de situaciones, y de cómo el M-16 cambió la forma de entender la guerra moderna.

La dirección de Wallace es exquisita, y por momentos, casi documentalista. Hace especial hincapié en cómo el terreno de Vietnam, particularmente boscoso y complicado, es capaz de decantar perdedores y ganadores a placer, así como se viven estas guerras en casa y en las familias de sus participantes. Una joya que pasó para muchos desapercibida.

Das Boot

Das Boot (1981)

Wolfgang Petersen es un director muy particular. En su filmografía encontramos ciertos elementos comunes, como el agua y la destrucción, pero también la fantasía y la ciencia ficción, así como películas con ecos bélicos. Das Boot es quizás su película más redonda e irreprochable, una auténtica obra maestra que nos lleva a convivir junto a la tripulación de un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, compartiendo con ella sus miedos, motivaciones y responsabilidades. Protagonizada por Jürgen Prochnow, El submarino nos invita a sumergirnos en uno de los U-boat alemanes, mientras buscan objetivos, intentan hundirlos y descubrimos las vicisitudes cotidianas que se encuentran entre hierro, tuberías y torpedos.

Das Boot también realiza un curioso retrato de lo grises que resultan las ideologías en el soldado y el profesional militar de a pie, más centrado en realizar su trabajo y sobrevivir un día más que en imponer su pensamiento político a través de las armas. El film cuenta con varios montajes y ediciones -que van desde los 149 minutos a los 293-, del cual destacamos un interesante re-cut en forma de miniserie de más de seis horas de duración que merece mucho la pena.

Lawrence de Arabia

Lawrence de Arabia (1962)

La obra maestra de David Lean, Lawrence de Arabia, trasciende el significado de película bélica, pero dada su importancia como film que relata una parte importante de la Primera Guerra Mundial se nos hacía muy difícil no contar con ella en un listado así. Lawrence de Arabia nos cuenta la historia de T.E. Lawrence, un oficial británico que acabó uniendo y liderando a las más diversas tribus árabes contra los turcos, ganándose el estatus de leyenda. Peter O’Toole interpreta el papel de su vida como Lawrence, mientras que Anthony Quinn, Alec Guinness -como un increíble príncipe Feisal- y Omar Sharif -como Sherif Ali-, le dan la mejor de las réplicas.

Dejando a un lado su impresionante rodaje en 70mm y su increíble fotografía -si recurrís al diccionario para ver qué significa el cine quizás aparezca esta película como ejemplo-, Lawrence de Arabia ayuda a comprender, gracias a la potente y virtuosa dirección de Lean, cómo en los momentos más oscuros de la guerra pueden surgir alianzas imposibles, el desamparado encontrar su hogar y el perdido hallarse a sí mismo.

La gran evasión

La gran evasión (1963)

¡Nevera! La gran evasión es quizás una de las películas más icónicas de la historia del cine, un compendio de secuencias memorables, banda sonora única y reparto irreprochable. ¿Quién no ha soñado montar en moto como Steve McQueen? La gran evasión nos cuenta la historia de un ecléctico campamento de prisioneros para oficiales aliados apresados en la Segunda Guerra Mundial por los nazis, contándonos su día a día y los preparativos para su ambicioso plan de escape.

Protagonizada por el citado McQueen y con la participación de actores como James Garner, Richard Attenborough, Charles Bronson y James Coburn, La gran evasión, gracias a la dirección de John Sturges -que tiene en su haber cintas como Ha llegado el águila y Los siete magníficos- se convierte en todo un entretenimiento sin descanso, ideal para recordar una lejana época en las que los films de Hollywood podían tratar ciertos temas sin caer en la autocomplaciencia más rutilante o el sentido moralizante más descarado.

Cartas desde Iwo Jima / Banderas de nuestros padres

Cartas desde Iwo Jima / Banderas de nuestros padres (2006)

El talento como cineasta de Clint Eastwood está fuera de toda duda. Aunque sus últimas películas estén muy por debajo de su calidad y capacidades -con la salvedad de esa obra maestra que es American Sniper-, puede que con el permiso de Sin Perdón y Mystic River, el díptico formado por Cartas desde Iwo Jima y Banderas de nuestros padres sea su obra más compleja, dura y ambiciosa. Si bien la calidad cinematográfica de la visión del bando japonés es mucho mayor, ambas películas consiguen crear una composición pictórica de la batalla de Iwo Jima desde una enorme variedad de perspectivas, ofreciéndonos la posibilidad de entender y comprender qué sucedió en aquella isla volcánica en los días previos a la finalización de la guerra.

El guión de Paul Haggis evita los maniqueísmos y adapta a la perfección dos novelas que deberían ser recomendadas como lecturas en múltiples círculos educativos, ayudándonos a inmiscuirnos en las psiques de soldados, capitanes y responsables políticos con delicadeza y credibilidad, trasladándonos el drama humano que se vivió en las grises playas de Iwo Jima, donde perecieron más de 7.000 soldados norteamericanos y en las que más de 20.000 japoneses perdieron sus vidas.

Platoon

Platoon (1986)

Oliver Stone -ideas políticas y conspiraciones inherentes a su persona a un lado- es un director capaz de trasladar con fiereza casi documental los temas que trata. Su filmografía es bastante rica y diversa -lo mismo te hace un publireportaje de Hugo Chávez y Fidel Castro que una excelente biografía de Alejandro Magno-, pero si tuviéramos que destacar su obra más representativa sería sin lugar a duda Platoon. En este especial ya hemos tocado varias veces los horrores de la guerra de Vietnam -aquella que se perdió en los hogares estadounidenses y marcó a toda una generación-, pero ninguna película trató con especial énfasis el terror que supuso marchar a la otra punta del mundo a librar una guerra contra un enemigo, hasta entonces, desconocido.

Platoon tiene en su haber algunas de las secuencias más icónicas del género bélico centrado en la guerra contra el comunismo, el mejor papel de Charlie Sheen en el cine y nos ofrece un reparto encabezado por figuras de la talla de Forest Whitaker, Kevin Dillon, Tom Berenger y Willem Dafoe -y cuenta con un jovencísimo Johnny Depp-. Constantemente en el filo de la navaja, Platoon narra los miedos de un inocente soldado en el frente, los peligros que acechan en la selva y no comprende y las propias inseguridades que transmite un pelotón de moralidad dudosa. Una obra maestra irrepetible.

El puente sobre el río Kwai

El puente sobre el río Kwai (1957)

Sí, otra vez David Lean. Ser uno de los mejores directores de la historia del cine y encima tener el privilegio de contar con una filmografía tan variada, te permite tener varias obras maestras en tu haber. Si Lawrence de Arabia, La hija de Ryan o Doctor Zhivago son tres películas que trascienden el significado del séptimo arte, El puente sobre el río Kwai no se queda atrás. Hablamos de una de las películas más laureadas y premiadas por la Academia, contando con un reparto irrepetible -William Holden, Alec Guinness y Jack Hawkins entre ellos- y una banda sonora que ha conseguido calar en el imaginario colectivo. Trasladándonos de forma un tanto libre los hechos acaecidos en el río Kwai, el film de David Lean nos cuenta cómo un batallón británico cautivo y apresado por soldados japoneses debe construir un puente para que el ferrocarril pueda pasar sobre el cauce del agua.

Mientras tanto, el grupo de soldados británicos conspira por destruirlo y favorecer a los aliados, el coronel Nicholson -interpretado por Guinness- insufla valor y coraje a los suyos para que demuestren los valores occidentales e ingleses a los japoneses incluso en momentos de gran penuria y circunstancias adversas. La película guarda un curioso ejemplo de moralidad y dignidad en su narración, y pese a que fue acusada de racismo por su tratamiento a los nipones -sobre todo a posteriori-, es un clásico que todo el mundo debe ver al menos una vez en su vida.

Apocalypse Now

Apocalypse Now (1979)

Existe una máxima no escrita que relata que una película es buena o tiene un lugar en la historia si el público la hace suya y la utiliza en su día a día de las más variadas maneras o de si es incapaz de cambiar de canal cuando la están emitiendo en televisión. Apocalypse Now, una de las obras maestras de Francis Ford Coppola, es una de ellas. La obra maestra del género bélico y una de las cien mejores películas de historia del cine, adaptó con especial maestría la novela de Joseph Conrad titulada El corazón de las tinieblas, trasladando la época original del relato a la guerra de Vietnam y añadiendo algunos pasajes de cosecha propia. De complicadísima producción y de espectacularidad supina en algunas de sus secuencias, Apocalypse Now nos cuenta la historia de un pelotón comandado por el capitán Willard -Martin Sheen- que debe encontrar al perdido Coronel Kurtz -Marlon Brando- y su ejército de renegados. Pronto descubrirá que Kurtz es una figura que ha alcanzado grados divinos, casi mesiánicos, en una tribu local.

El film, que va alcanzando un grado místico según la patrullera va remontando el lecho del río Nung, está trufado de diálogos impresionantes, secuencias únicas -¿quién no ha repetido alguna vez las famosísimas frases de Robert Duvall sobre el napalm o el surf-? y una fotografía tan atmosférica como onírica. Rodada en 16mm y 35mm -con copias hinchadas en 70mm para su posterior exhibición-, Apocalypse Now cuenta con una versión Redux que amplía la duración de 147 minutos a 194, mejorando por el camino su mezcla de sonido a niveles espectaculares. Una obra imprescindible.

Enemigo a las puertas

Enemigo a las puertas (2001)

De toda la selección de films quizás sea la que menos brille o la que menos parezca estar al nivel de sus camaradas -y nunca mejor dicho-, pero el film de Jean-Jacques Annaud tomó con especial delicadeza la batalla de Stalingrado en el frente soviético, narrándonos un emblemático duelo entre francotiradores entre el ruso Vassili -Jude Law- y el alemán Major König -Ed Harris- con drama romántico de por medio. Sí, la película es a veces ñoña y un tanto torpe, pero su comienzo y duro retrato de las interioridades del ejército comunista le hacen merecedora de un visionado. Jamás se había rodado la defensa de la ciudad con tanto gusto.

Lágrimas del sol

Lágrimas del sol (2003)

Lo que comenzó siendo un posible guión para una película de la Jungla de cristal -no es broma- acabó convirtiéndose en un relato muy interesante sobre la guerra moderna protagonizado por Bruce Willis y Monica Belluci y dirigido por el irregular Antoine Fuqua. Lágrimas del sol nos invita a formar parte de un escuadrón de NAVY SEAL, trasladándonos a una Nigeria cuyo gobierno democrático acaba de caer tras un golpe de estado. Willis capitaneará una partida de búsqueda y rescate en la espesa jungla en pos de traer de vuelta a casa a una importante doctora que rehúsa abandonar la misión católica de refugiados en la que trabaja. Acosados por varios señores de la guerra, el grupo de militares de élite accede a guiar a los habitantes del poblado por una arriesgada ruta hacia la frontera.

El film tiene en su haber algunos momentos muy brillantes, y si bien no es que sea el epítome bélico, si relata algunas de las tropelías que vivió África -y vive, únicamente tenemos que ser conscientes de cómo secuestra, violan y asesinan civiles día sí y día también los fanáticos de Boko Haram- en los años noventa. Matanzas étnicas y religiosas, incertidumbre social y política y momentos crudos en lo que debería ser el paraíso en la tierra. Un film inusual en la carrera de Willis que se aleja de los convencionalismos del cine de acción y que nos ofrece uno de los mejores trabajos del director de Training Day.

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