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¿Cuáles han sido las mejores películas de Spider-Man?

Ordenamos de peor a mejor las películas del trepamuros para que sepáis cuáles son las mejores para entender al personaje sin que tengáis que poner vuestro sentido arácnido en juego.

Spider-Man es sin lugar a dudas, uno de los personajes más emblemáticos de Marvel, y por ende, un auténtico referente de cómo funcionan los héroes y villanos de la Casa de las Ideas. Es la definición perfecta de lo que Martin Goodman y Stan Lee querían ofrecer a los lectores y aficionados al cómic con su editorial: héroes creíbles, reales, con pies de barro. A través de las más variadas épocas y aventuras, Peter Parker se ha enfrentado a enemigos, ha luchado por pagar el alquiler haciéndole fotos a su alter ego , ha tenido diversas novias y amistades y se ha visto envuelto en combates contra villanos. Pero la popularidad del personaje vivió una nueva etapa dorada cuando, coincidiendo en parte con la llegada de nuevas ideas a la editorial -como la maravillosa línea Ultimate que revitalizó algunos personajes-, desembarcaron las adaptaciones cinematográficas.

El trepamuros ha tenido, en los últimos años -dejaremos las versiones de Nicholas Hammond y Shinji Todo a un lado- tres grandes etapas en el cine. Por una parte tenemos la trilogía de Sam Raimi (2002-2007), protagonizada por Tobey Maguire y con mucho regusto clásico, la adaptación de Marc Webb encarnada por Andrew Garfield (2012-2014) y la nueva puesta al día del héroe, en esta ocasión, completamente integrado dentro del actual y enorme universo cinematográfico de Marvel con Tom Holland como principal reclamo. En Vandal Random hemos querido ordenar de peor a mejor las cintas del emblemático arácnido, para que vayáis a ver la nueva producción de Sony Pictures con la mejor de las bases y conocimientos.

5. Spider-Man 3 (2007)

Spider-Man 3

Con los ingredientes que se manejaban en un principio para la tercera parte de la trilogía de Sam Raimi (Posesión infernal, Desde el infierno), nada parecía indicar un fracaso semejante. Spider-Man 3 incluía en su punto de partida unos elementos muy atractivos, sobre todo para la generación que creció con la versión animada de los años 90. Por un lado, teníamos el conocido simbionte -con Venom como encarnación maligna-, al Hombre de Arena y a un Duende Verde que buscaba venganza a través de Harry Osborn. Al mismo tiempo se explorarían los efectos del organismo extraterrestre en Peter Parker, los problemas del mismo con su familia y sus amigos, y la importancia de escoger entre deber y amistad. Pero desgraciadamente, nada funcionó.

Ni Avi Arad ni Sam Raimi se entendieron bien durante la producción -Arad estuvo controlando el rodaje de forma dictatorial según dicen en los mentideros de Hollywood-, regalándonos algunos de los momentos más vergonzantes de la trilogía de Spider-Man con Tobey Maguire. La cinta nos presentaba a un simbionte que parecía más bien un flubber negro, a un Topher Grace haciendo de un blandísimo Eddie Brock, a un Hombre de Arena atormentado y a un James Franco a marchas forzadas. La acumulación ridícula de enemigos, lo apresurado del montaje y la aparición de demasiados elementos de humor mal ajustados, conferían a la película de un tono erróneo que, a la postre, destruía todos los aciertos logrados por los films anteriores. Sin lugar a dudas, la peor de todas las películas existentes.

"Sin lugar a dudas, Spider-Man 3 es la peor de todas las películas existentes"

4. The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro (2014)

The Amazin Spider-Man 2

Andrew Garfield volvió a enfundarse el ceñido traje de Spider-Man con una secuela de la más que decente nueva encarnación del héroe tras el barbecho a la Sony Pictures sometió la saga tras el descalabro -en crítica, que no en taquilla- que supuso Spider-Man 3 en 2007. La segunda entrega dirigida por Marc Webb era una película más directa, con más apego por las raíces clásicas de Peter Paker y su relación con Gwen Stacy -Emma Stone-, haciendo hincapié en el oscuro y misterioso pasado de Richard Parker y su relación con Oscorp. Por el camino, encontrábamos a un Electro interpretado por Jamie Foxx y un Harry Osborn encarnado por Dane DeHaan, que nos ofrecía uno de los clímax más memorables de todas las grandes producciones para la pantalla del trepamuros -y que en el fondo, es todo un regalo para los aficionados a la etapa de Steve Dikto y Stan Lee-.

Pero pese a las grandes intenciones y a la química existente entre Emma Stone y Andrew Garfield, la segunda parte del reinicio de Spidey, no terminaba de llenar. Ofrecía secuencias de acción un tanto inconexas, una evolución nula en sus personajes y una trama que no presentaba demasiados atractivos. Su director parecía más preocupado en cumplir los contratos con Sony Pictures y lanzarse a rodar nuevos proyectos, que en cimentar el supuesto universo cinematográfico que quería la productora, con enemigos, villanos, nuevos héroes y demás criaturas propias de las páginas de los cómics de Spider-Man en futuras cintas.

"Su director parecía más preocupado en cumplir los contratos con Sony Pictures y lanzarse a rodar nuevos proyectos"

3. The Amazing Spider-Man (2012)

The Amazing Spider-Man

El reinicio del personaje de Spider-Man vino con una maquinaria publicitaria inmensa detrás. Sony Pictures realizó un exhaustivo casting para dar con su Peter Parker perfecto, y con una campaña de anuncios, entrevistas y redes sociales que casi haría palidecer a la mismísima saga de James Bond, la productora anunció que sería el prometedor Andrew Garfield en el encargado de balancearse entre telarañas y edificios por la isla de Manhattan. Y en la silla de dirección, nada más y nada menos que Marc Webb, un prometedor realizador que había dado el pelotazo con 500 días juntos, una comedia romántica ácida y realista. ¿Qué podía salir mal?

The Amazing Spider-Man gustó como reinicio y como declaración de intenciones. Suponía una puesta al día del mito de Spider-Man, incluía nuevas influencias visuales, y trasladaba la acción del arácnido a un universo más parecido al de la línea Ultimate que al de los clásicos cómics de Lee y Dikto. Con un Lagarto como villano -Rhys Ifans interpretó a un más que curioso Dr. Connors- y con la legendaria Sally Field en el papel de May Parker, The Amazing Spider-Man nos regalaba una película divertida, llena de momentos sacados de las viñetas más recientes del personaje y con un breve cameo de Martin Sheen como Ben Parker.

Sí, volvía a contarnos -¡otra vez!- los orígenes del personaje, coincidiendo en múltiples puntos con las películas de Sam Raimi, pero sabía desarrollarse con un lenguaje más moderno y actual, intentando hacer especial hincapié en la personalidad de un adolescente Peter Parker. Además, como nos dimos cuenta por los correos filtrados de Sony Pictures, el film estaba estudiado hasta el más mínimo detalle. ¿Lo mejor? Una secuencia decididamente espectacular en la que Spidey usa las grúas de la ciudad de Nueva York para llegar antes a su destino.

"Suponía una puesta al día del mito de Spider-Man, pues incluía nuevas influencias visuales"

2. Spider-Man (2002)

Spider-Man

Spider-Man, junto a X-Men, consiguieron que Hollywood se tomase en serio a los personajes de Marvel. Sam Raimi supo ofrecer todos los ingredientes fundacionales de lo que debe ser la adaptación cinematográfica de un personaje de cómic, contándonos la génesis del héroe, ayudándonos a que viésemos de forma realista y creíble algo inverosímil: la conversión de un pardillo de instituto en un héroe de carne y hueso capaz de trepar por paredes y detener a los más fuertes enemigos.

Raimi, artesano del séptimo arte, supo lidiar con los convencionalismos de este tipo de historias y nos ofreció una de las mejores películas de de superhéroes hasta la fecha. Utilizando engranajes clásicos, como el Duende Verde y Mary Jane, Spider-Man nos presentaba a un Tobey Maguire en estado de gracia, una Kirsten Dunst fabulosa y un conglomerado de secuencias de acción, por aquella época, irreprochables. Daba igual si habías leído mucho o poco del personaje: ese de ahí, en el que se balanceaba en la pantalla, era Spidey. Spider-Man, en 2002, cambió para siempre el mundo del cine y a buen seguro, se le podría considerar como uno de los exponentes de lo que debe ser el blockbuster moderno.

1. Spider-Man 2 (2004)

Spider-Man 2

Estamos ante, la muy posiblemente, mejor película jamás rodada sobre un personaje de ficción acuñado en Marvel. Spider-Man 2 supone la secuela de una las cintas más queridas de todas las estrenadas por la Casa de la Idea y sus múltiples socios, y contra todo pronóstico, mejora en todas y cada una de las facetas, subiendo el nivel de la saga hasta límite insospechados. Hablamos de un film maduro, que toca con pericia múltiples temas vitales en los cómics de Spider-Man, como el repetido y asimilado "un gran poder conlleva una gran responsabilidad".

El film se forjaba a fuego lento alrededor del pesar de Peter Parker de no poder compaginar vida personal con eso de ser un salvador con poderes sobrehumanos, indagando incluso en la pérdida de sus dones llegado cierto momento. La secuencia del tren es virtuosa e inteligente, y tiene, en su clímax, un momento que sería repetido a la postre por Spider-Man: Homecoming.

"Estamos ante, la muy posiblemente, mejor película jamás rodada sobre un personaje de ficción acuñado en Marvel"

Su amor incondicional por Mary Jane, eje sobre el que gira gran parte del argumento, y la aparición del Doctor Octopus -encarnado por Alfred Molina- como villano principal con pequeños destellos de aquí para allá del Harry Osborn de los cómics -en esta película, James Franco está que se sale-, completaban la que es la mejor cinta de Spider-Man hasta la fecha.

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